El sistema de exámenes de la Dirección General de Tráfico (DGT) atraviesa una crisis estructural severa. Solo en la Comunidad de Madrid hay más de 70.000 personas con el examen teórico aprobado esperando fecha para el práctico. La escasez real de examinadores, las limitaciones del sistema CAPA y la exclusión de los permisos profesionales (camión y autobús) de los planes de choque están generando un cuello de botella sin precedentes que afecta tanto a los ciudadanos como al sector del transporte.
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¿Cuál es la realidad de las listas de espera para el examen práctico?
A pesar de que desde la administración central (como en las recientes declaraciones de Pere Navarro en el Congreso) se sugiere que apenas un 8% de los alumnos en espera están verdaderamente preparados, la realidad en los centros de formación vial demuestra un escenario muy distinto.
El problema no radica en la preparación de los aspirantes, sino en la falta de capacidad para absorber la demanda. Actualmente, el sistema de asignación (conocido como sistema CAPA) establece cupos que limitan drásticamente el número de alumnos que una autoescuela puede llevar a examen.
- Cupos insuficientes: Es habitual que un centro de formación tenga 38 alumnos perfectamente preparados para ir a examen, pero la jefatura solo le asigne un cupo de 26 plazas.
- Descentralización paralizada: Las jefaturas centralizan las pruebas en las capitales. El colapso se extiende también a centros periféricos y de otras comunidades. Por ejemplo, en centros de examen como el de Tarancón, de 20 alumnos listos para examinarse, los cupos actuales apenas permiten presentar a dos.
- Contradicción del sistema: Contratar más profesores para agilizar la formación no soluciona el problema, ya que la capacidad de examinación de la DGT sigue siendo la misma, lo que solo hace que la bolsa de alumnos en espera siga aumentando.
Si la DGT afirma que hay suficientes examinadores y se hacen los mismos exámenes que antes, la pregunta es evidente: ¿de dónde salen las más de 70.000 personas con el teórico apto que esperan una cita solo en Madrid?
El “Plan PRO” de la DGT: ¿Solución o parche temporal?
Ante la presión del atasco, la DGT ha puesto en marcha el llamado Plan PRO, una iniciativa que habilita la realización de exámenes los sábados y en horario de tarde. Sin embargo, desde el sector de la formación vial se considera una medida insuficiente por varios motivos:
- Voluntariedad: Depende exclusivamente de que los examinadores, profesores y alumnos acudan de forma voluntaria fuera de su jornada y convenio laboral habitual (el sábado no es día laborable para ellos).
- Plantilla bajo mínimos: La DGT cuenta actualmente con 117 examinadores en Madrid (incluyendo 17 recientes incorporaciones). Una cifra que el sector califica de completamente insuficiente para el volumen de la región.
- Exclusión de pesados: Este plan de choque deja completamente fuera a los aspirantes a permisos de motocicleta y, de manera crítica, a los vehículos pesados.
Permisos Profesionales: Un embudo que frena la economía
Si el retraso en el Permiso B (coche) genera frustración, el colapso en los permisos profesionales (Permiso C y D) está provocando un grave problema económico a nivel nacional.
España necesita urgentemente 30.000 conductores de mercancías y 6.000 de autobuses. Ante la falta de relevo generacional nacional, el sector recurre a la contratación en origen (especialmente desde Latinoamérica). Sin embargo, el embudo administrativo paraliza estas incorporaciones.
Presentar a un aspirante a camionero significa quitar el cupo a dos alumnos de coche, ya que el examen de un vehículo pesado consume el doble de tiempo. Al no estar incluidos en el operativo especial, el atasco para homologar carnets profesionales se demora entre 3 y 5 meses.
El reto inminente: La campaña de verano
El calendario añade una presión extra a esta crisis. Con la finalización inminente de los cursos académicos y las pruebas de acceso a la universidad (PAU/EBAU), miles de jóvenes buscarán matricularse para obtener el carnet de conducir durante los meses de verano.
Esta avalancha estacional de nuevos estudiantes chocará frontalmente con un sistema ya colapsado y con el agravante de que, tradicionalmente, la operatividad de las Jefaturas de Tráfico se reduce al mínimo durante el mes de agosto debido a las vacaciones del personal administrativo y examinador.
